Por: César Torres/elcomercio.com.pe
El distrito de Arahuay , en Canta, se encuentra a 140 kilómetros de Lima. Es un pueblo pequeño en la ladera de un cerro y su población no llega a los mil habitantes. En junio de este año, el Ministerio de Educación les entregó a los niños de primaria y a los profesores de la Institución Educativa Apóstol Santiago 60 laptops del proyecto One Laptop Per Child (OLPC), también conocidas como XO. Muy pocos de los alumnos tenían experiencia en el uso de computadoras. Casi cinco meses después, Internet y los programas de la XO se han vuelto parte de las clases.
La asociación OLPC, formada en enero del 2005, anunció su objetivo en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, del mismo año: su apuesta era darle una laptop a cada niño para que se eduque a través de ella. El ex director del Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Nicholas Negroponte, se convirtió en el impulsor del proyecto: su computadora costaría 100 dólares y usaría poca energía. A diferencia de las laptops normales, las XO cuentan con una memoria flash de 1GB en vez de un disco duro, y usan el entorno Sugar -de código abierto- en lugar de Windows, entre otras cosas.
En Latinoamérica, a los proyectos piloto de Argentina y Brasil se unió el interés de Chile, Uruguay y Perú. En mayo de este año, el ministro de Educación, José Antonio Chang, anunció que se firmaría un convenio para dotar a los niños con la XO. “Hemos incorporado al Perú dentro del proyecto. Esto permitirá que los niños tengan acceso a la tecnología desde todas partes del país y mejorar sus logros de aprendizaje. Aspiramos a que sea una incorporación masiva para los escolares”, informó.
El primer paso del proyecto llegó a Arahuay. El director del colegio Apóstol Santiago, Guillermo Lazo Navarro, ya había buscado intentado que el programa Huascarán, que tenía el propósito de interconectar las escuelas a través de Internet y otras tecnologías de la información, llegara a su escuela. Aunque no lo había logrado, el nombre del colegio canteño quedó en la mente de algunos funcionarios del Ministerio de Educación. Y así llegaron las XO.
“En los chicos se nota un cambio de actitud. Antes eran sumisos, callados. Cualquier persona que venía de lejos, lo miraban con desconfianza. Pero ahora no, ya hablan y conversan”, apunta Lazo Navarro. Las profesoras de primaria señalan que el ausentismo escolar ha disminuido y que los niños se muestran más colaboradores entre sí.
Los niños de primaria usan las XO para complementar las enseñanzas de las clases, buscando en Internet mayor información sobre algún tema en particular; además, revisan en la calculadora de la laptop si las operaciones matemáticas que han realizado en papel y lápiz son correctas y, como muchos alumnos, también sacian su curiosidad sobre dibujos animados o telenovelas.
Por su parte, los profesores han sabido adaptar sus clases al uso de esta nueva herramienta, buscando explotar la curiosidad infantil. Al final del día, cada niño se lleva la computadora a casa. Algunos de ellos logran captar la señal de Internet, mientras que otros la usan para fotografiar o grabar videos de sus familias, sus animales y los paisajes de su pueblo. De alguna manera, están descubriendo el mundo más allá de las montañas de Canta.
Alfonso de la Guarda, director del Centro Open Source y, aunque ajeno al Gobierno, uno de los principales promotores de las XO, califica al proyecto de Arahuay como “revolucionario”, a pesar de que las máquinas que usan no son las más avanzadas. “Ellos han podido hacer muchas cosas, meterse a la informática, a los procedimientos abstractos, a investigar. Los niños están regresando al colegio, quieren participar más, están más motivados”, señala.
Pero más allá de los resultados de la disposición de los alumnos, aún no se conocen avances concretos del proyecto en Arahuay. A lo largo de cada paso del proyecto de la OLPC en el Perú, el Ministerio de Educación ha mantenido discreción. Una de las cosas que sí se conoce, por ejemplo, es que las computadoras para el Perú tendrán un precio unitario de US$ 189, una cifra menor a la que pagarán en el proyecto OLPC Ceibal de Uruguay. Esto, porque en el país oriental se decidió convocar a una licitación y, por el contrario, el Congreso peruano aprobó que se le compre directamente a la fundación OLPC con una inversión de 22 millones 560 mil soles.
Pero desde el punto de vista educativo, aún no se sabe en detalle cuáles son los planes del sector o de qué manera se capacitará a los profesores que tendrán que trabajar con la nueva tecnología. De lo poco que se conoce, según una entrevista a Óscar Becerra, director de Tecnologías Educativas del Ministerio de Educación, las primeras 40 mil XO, que el Congreso aprobó comprar a través de un crédito suplementario, serían entregadas a escuelas rurales.
De la Guarda refiere que un amigo uruguayo que trabaja en el proyecto Ceibal le comentó al visitar el Perú que está aterrado al ver “lo mal informada que está la prensa acá”. “No creo que el ministerio haya dado la información pertinente, no están siendo muy claros sobre el proceso”, remarca.
“El ministerio está completamente seguro de que va a ser un éxito y saben que si el Perú es uno de los primeros, va a revolucionar en muchos sentidos. El asunto está en que no existe un proyecto colaborativo. El que no se informe me molesta mucho”, dice.
Quienes preparan el lanzamiento oficial -previsto para hoy en Canta- y afinando los temas educativos e informáticos, pertenecen a un grupo de “convencidos” informáticos, según Eduardo Villanueva, profesor de tecnologías de la información de la Universidad Católica . La mayoría de ellos, de acuerdo con informaciones periodísticas, tiene lazos con la Universidad San Martín de Porres, de la cual el ministro Chang es rector en licencia.
“El Ministerio de Educación ha traído gente que tiene una cercanía intelectual muy grande con los promotores del proyecto para hacerse cargo de él y son también los que lo evalúan. En ese sentido, es muy endogámico”, precisa Villanueva. Para él, una estrategia de este tipo requiere muchas alianzas y mucha coordinación entre instituciones. Algo que, a pesar de lo que diga el ministro Chang, no estaría pasando.
Más allá de los aspectos de logística o de los avances del proyecto OLPC en el Perú, hay una pregunta de fondo que no encuentra respuestas claras. Es algo que tiene que ver con el futuro de esta iniciativa. ¿Cómo se insertan las XO dentro del plan curricular de la educación peruana?
fuente: El Comercio de Lima











