Fersimsac y Andean Railways no pueden operar por trabas burocráticas. Perú Rail, actual operador, saluda el ingreso de la competencia

Por Renzo Guerrero De Luna. Corresponsal

El pasado 9 de octubre, unas 150 personas, entre escolares y padres de familia, no pudieron viajar a Machu Picchu, según se les indicó, porque no había cupos en el tren. Si bien lograron hacerlo al día siguiente, la justificación que dio Perú Rail, actual operador del servicio, trajo a la mente una pregunta: ¿Qué pasó con las otras empresas que iban a operar en la vía?

En los últimos años, el ingreso de otras compañías ferroviarias que pudieran cubrir la ruta a Machu Picchu ha sido motivo de debate. Por un lado, se acusa a Perú Rail, empresa contratada por el concesionario Ferrocarril Transandino, de haber utilizado un sinnúmero de recursos para bloquear cualquier tipo de competencia, pero los representantes del actual operador son muy tajantes para negar tales imputaciones diciendo que ellos no tienen injerencia en las decisiones que se toman desde Lima, y que, por el contrario, dan la bienvenida a las nuevas empresas que quieran ingresar en el mercado, siempre y cuando inviertan tanto o igual que ellos.

CASO FERSIMSAC
Las acusaciones contra Perú Rail y su presunto afán por ponerle trabas a la competencia tendrían sustento en lo sucedido con la empresa Fersimsac. Los hechos se remontan a diciembre del 2002, cuando dicha compañía obtiene por un año la licencia necesaria para la prestación de servicio de transporte de pasajeros y carga. A pesar de tener luz verde por parte del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), Fersimsac nunca pudo operar y responsabilizó de ello a Perú Rail. Según la primera empresa ferroviaria, esta había solicitado a la segunda la entrega de parte de su maquinaria (incluyendo algunos trenes), pues, adujeron, esta pertenecía al Estado y por consiguiente a todos. Perú Rail contestó que no podía hacer caso a su petición, pues ya habían invertido en el mantenimiento de sus máquinas, y de la vía, 127 millones de soles entre el 2000 y el 2006.

La disputa llegó hasta el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) y si bien en primera instancia favoreció a Perú Rail, en una segunda la sancionó con un pago de 570.000 soles por evidente discriminación y abuso de posición de dominio en la modalidad de negativa injustificada de trato.

Con esta sanción, se dejó abierta la posibilidad de que Fersimsac pudiera recuperar la licencia que tuvo, aunque, primero, debería subsanar toda su documentación (además de otros asuntos legales) ante el MTC y el Organismo de Supervisión de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán), responsables de otorgar los permisos. Por el momento, Indecopi le da la razón a Fersimsac y, en calidad de medida correctiva, ha pedido a Perú Rail el cese de la negativa injustificada de alquiler de material tractivo y rodante.

ANDEAN RAILWAYS EN ESPERA
Fersimsac no es la única compañía ferroviaria que ha tenido problemas para operar, pues a ella se suma la empresa Andean Railways. Aquí el percance no pasa por una cuestión de máquinas, ya que esta última entraría al mercado con sus propios trenes, sino más por un tema burocrático. Aunque ya tiene permiso para funcionar, fueron muchos los obstáculos que ha debido sortear.

En un inicio, la licencia le fue negada, pues el MTC le solicitó presentar las copias de sus estados financieros auditados en los últimos cinco años, tal como lo exigía el Reglamento Nacional de Ferrocarriles. Ante tal requerimiento, Andean Railways apeló señalando que era una empresa nueva y que no los tenía. El ministerio les dio la razón y modificó dicho requisito. Posteriormente, se le cuestionó que no hubieran presentado el Certificado de la Autoridad Competente del país de origen que acredite que su socio estratégico, Iowa Pacific Holding, cuenta con autorización para prestar servicios ferroviarios. Este tema, según los representantes legales de Andean Railways, también fue aclarado.

En la actualidad, lo único que faltaría para que Andean Railways empiece a operar –ellos esperan hacerlo a inicios del próximo año– es cerrar el contrato de acceso a la vía con el concesionario. Este último ha objetado algunos puntos que autorizan su ingreso, por lo que el MTC y Ositrán serán los llamados a tener la última palabra.

Perú Rail: apoyamos la competencia
Para los representantes de Perú Rail, las cosas son claras: la decisión final la toman el MTC y Ositrán. Obviamente, la compañía espera que ese fallo respete lo estipulado en la concesión. Por lo demás, dicen no estar en contra del ingreso de un nuevo operador, que por el contrario, eso los incentivaría a seguir creciendo.

Sin embargo, sus detractores los acusan, principalmente, de ejercer un monopolio. Una muestra de ello sería el hecho de haber copado casi todos los horarios para el 2008, debido a que aumentarán sus frecuencias de viaje de 12 a 20 por día. Esto, para los opositores, representa un bloque difícil de esquivar considerando que para obtener una ruta, el nuevo operario tiene que competir contra el actual operador (Perú Rail) en una subasta, que sería llevada a cabo por el concesionario (Transandino) y certificado por Ositrán.

Al respecto, representantes de Perú Rail precisaron que no hay ninguna intención de su parte de apoderarse de la vía, y menos de los trenes. Su intención, dicen, es mejorar el servicio. El nuevo operario es bienvenido, recalcaron, siempre y cuando invierta. Agregaron que si Transandino pone siempre observaciones es porque, como concesionario, debe velar por los equipos que tiene, y no precisamente por impedir que ingrese un nuevo competidor.

fuente: El Comercio de Lima